La preciosa dentadura de marfil

Reflexión

La enfermedad, la dificultad, el dolor, el sufrimiento… están ahí, de forma muy evidente – que se puede ver – para todxs, lo experimentamos y nos alimentamos de ello a través no sólo de la vista, sino también del oído, del tacto, del sabor (por ejemplo hablamos de emociones amargas..) y esto lo hacemos de forma diaria, continuada… ¿cómo no enfermar? ¿cómo no contagiar todo aquello de lo que estamos impregnados?

Y al mismo tiempo (prefiero más y más esta expresión “y al mismo tiempo” que la expresión “pero”) en la experiencia también hay gozo, alegría, fluir, generosidad, solidaridad, amistad, gratitud, paciencia, cariño, apoyo mutuo, cuidado, compasión, bondad, ternura, belleza, agradecimiento, serenidad, paz, quietud, salud… y siento que es mi responsabilidad afinar mi mirada, profundizar mi mirada, no alejándola de lo oscuro sino mirándolo bien, como el Buda miró el cadáver de aquel perro, no alejándome de la realidad sino entrando más en contacto con ella, descubriendo, reconociendo que también está la belleza de la “preciosa dentadura de marfil”.

Mi tendencia evolutiva como el animal ser humano me lleva a ver con una lupa de aumento “los peligros”, lo que me acecha, lo que me falta, lo que ya no está, lo que no tengo, lo que me quitan… me lleva a estar atento a mi supervivencia en un futuro inmediatista y muchas veces, ni siquiera tomando un potentísimo microscopio puedo ser capaz de ver “las bondades”, lo que sí hay, lo que se me regala, lo que está, todo lo que recibo, lo que ya tengo…; mi aspiración a ser humano despierto, al desplegar de la conciencia, a la liberación del sufrimiento para el beneficio de todxs me impulsa a mirar más y mejor, y ver que la vida también es riqueza, es un precioso arco iris multicolor (como el que pintábamos en las ventanas al principio del confinamiento), y no sólo negra. Y…, al mirar más profundamente, al descubrir más y más colores, la experiencia se redimensiona, puedo empezar a soltar la lupa de aumento y también el microscopio, estoy más plenamente en la vida, más ligeramente, más confiada y puedo conectar con el gozo de vivir ahora. Soy más feliz, y así, pongo felicidad en el mundo. ¡Necesitamos personas felices!

Allí donde pongo mi atención, en eso se convierte mi experiencia.

Es mi responsabilidad dejarme impregnar por todos los colores de la vida, y elijo conscientemente nutrirme especialmente de lo bello, lo bueno, lo verdadero, cuidando mi salud física, emocional y mental y de este modo cuidar de otrxs; con las prácticas de atención apreciativa puedo contribuir a menos sufrimiento, a más alegría y paz en el corazón y en el mundo, contagiándome y contagiando amor, bondad, paz, compasión… puedo hacerlo y elijo conscientemente hacerlo… ¡¡¡porque me hace feliz y hace feliz a otrxs!!!

Las prácticas de atención apreciativa como desarrollo de gratitud (Kataññutá Bhávana), alegría de los méritos, alegría empática (Mudita), el tesoro del placer… etc. me entrenan en ese descubrimiento de la policromía de la vida, me ayudan a dejarme pintar de arco iris, me entrenan en esa mirada profunda y amplia que abarca todo -y no solo una parte-, me entrenan en ampliar mi experiencia de la vida, a sentirme confiada, amorosa, ligera y en conexión con todo, y de esta manera contagiar todo esto, para el beneficio de todxs.

Agradecer es re-conocer el beneficio recibido, es darnos cuenta de que no estamos solos, y que intersomos. En realidad, muy poco de lo que eres o crees que tienes es únicamente tuyo. La buena noticia es que eres inmensamente afortunadx, ¡receptor de tantos y tantos regalos!

Así que básicamente ¿por qué agradecer? Porque me hace feliz y hace feliz a otrxs. ¡Y todxs queremos ser felices!

Y además, jajaja, luego llegará la ciencia y dirá que encima es bueno para el sistema inmunitario, el corazón…y la salud física en general.

Kávyadhi

¿Qué significa Kávyadhi? no explica su preceptora Saddhakara:

Sabiduría de poeta. Sabiduría poética, inspirada y creativa. Kávyaddhi ama la palabra y la poesía, también la reflexión y ahondar en su propio entendimiento de la realidad. Pero el énfasis principal en “sabiduría de poeta” es esa visión que el poeta nos ofrece de cómo son las cosas y me conecta con esa anécdota en la que Buda está caminando con un discípulo y se tropiezan con el cadáver de un perro, y el discípulo aparta la vista repugnado, mientras que Buda mira aquel cadáver y exclama “qué preciosa dentadura de marfil”. La sabiduría de poeta trasforma el mundo...